En 1876 la ley británica obligó a los barcos mercantes a llevar una marca en el casco, la línea por la que había luchado Samuel Plimsoll: si cargas por encima, el mar te traga. El valor intrínseco es esa misma marca para un negocio. El precio es la carga, y el margen de seguridad es la distancia a la línea. Así es como la trazamos, lo que suponemos y lo que nos negamos a adivinar.
Doce cosas que un inversor en valor comprobaría a mano en las cuentas. Cada una gana todo su peso, la mitad o nada, y la nota es la parte ganada sobre las señales que se pudieron comprobar.
Las mismas tarjetas que se giran en cada dossier: por qué importa la cifra, un ejemplo con números y una frase para quedarse.