El Leak Score comprueba doce cosas que un inversor en valor comprobaría a mano. Mide la calidad del negocio según sus cuentas; si el precio es correcto lo dice el veredicto.
Cada señal cuenta a favor (todo su peso), es neutra (la mitad de su peso) o cuenta en contra (nada). Los pesos suman 100. La nota es la parte ganada sobre el peso de las señales que se pudieron comprobar, y sólo se publica cuando éstas pesan al menos el 60 %. Una señal que no podemos comprobar en los informes no cuenta ni a favor ni en contra.
Peso 15 de 100. ¿Está el precio claramente por debajo de lo que vale el negocio? Pasa cuando la acción cotiza al menos un 20 % por debajo de nuestra estimación de valor intrínseco, y falla cuando el descuento no llega al 10 % o el precio está por encima.
Esa distancia es tu colchón. Toda valoración es una estimación que puede fallar; si pagas un 20 % menos de lo estimado, la estimación puede pecar de generosa en ese 20 % y aun así no habrás pagado de más. Sin colchón, cualquier error en las cuentas sale de tu bolsillo.
Peso 10 de 100. ¿Está barata por la caja que genera de verdad, comparada con las demás de su industria? El precio sobre flujo de caja libre (P/FCF: lo que pagas por cada dólar de caja que queda tras operar y mantener el negocio) se ordena frente a sus comparables. Pasa si está entre el 30 % más barato y falla si más de la mitad de la industria cotiza más barata.
La caja es lo que paga dividendos, recompras y deuda; el beneficio sobre el papel, no. Compararla con su propia industria evita que un negocio intensivo en capital parezca caro al lado de una empresa de software: la pregunta es si el mercado paga menos por la caja de esta empresa que por la de sus vecinas.
Peso 12 de 100. ¿Gana la empresa más con su capital de lo que le cuesta ese capital? Pasa cuando la rentabilidad del capital invertido (ROIC: beneficio por cada dólar metido en el negocio) supera al coste de ese capital (WACC: lo que exigen a cambio quienes lo prestan y quienes lo aportan) en al menos 2 puntos, y falla cuando gana menos de lo que el capital cuesta.
Es la diferencia entre un negocio que crea valor al crecer y uno que lo destruye. Si cada dólar reinvertido rinde menos de lo que cuesta, crecer empobrece al accionista por mucho que suban las ventas. Una distancia duradera por encima del coste del capital es la señal más clara de una ventaja competitiva real.
Peso 6 de 100. ¿Se queda la empresa con más de cada dólar que vende que antes? El margen operativo (margen EBIT: beneficio antes de intereses e impuestos, como porcentaje de las ventas) tiene que estar subiendo y por encima de la mediana de sus tres ejercicios anteriores para pasar; falla cuando cae con claridad (más de 0,4 puntos al año, unos 2 en cinco) y además está más de 2 puntos por debajo de esa mediana. De los informes a la SEC.
Un margen que se ensancha significa que la empresa puede subir precios o recortar costes sin perder clientes; uno que se estrecha suele significar que la competencia se lo está comiendo. Para ti, la tendencia dice si el beneficio de hoy es un suelo o un techo.
Peso 10 de 100. ¿El beneficio que declara se convierte en caja de verdad? Pasa cuando el flujo de caja libre (FCF: la caja que queda tras operar el negocio y mantener sus activos) supera al beneficio neto, y falla cuando menos del 80 % del beneficio aparece como caja.
El beneficio es una opinión contable; la caja es un hecho. Una empresa puede apuntarse ventas que aún no ha cobrado o empujar costes al futuro, y ese hueco se ve aquí antes que en ningún otro sitio. Cuando la mayor parte del beneficio nunca llega a ser caja, el beneficio que estás pagando es más débil de lo que parece.
Peso 5 de 100. ¿Ha tenido la empresa que reconocer que pagó de más por lo que compró? El fondo de comercio (la prima pagada sobre el valor contable de una empresa adquirida) se deteriora cuando la compra decepciona. Pasa cuando los deterioros de los últimos cinco ejercicios no llegan al 10 % del fondo de comercio actual, y falla cuando superan el 20 %. De los informes de la SEC.
Cada deterioro es dinero que salió de manos de los accionistas y no volvió, y su historial dice cómo de bien gasta la dirección tu capital en adquisiciones. Contamos los cargos, no la variación del saldo: una empresa que da de baja 5.000 millones mientras compra 6.000 de fondo de comercio nuevo enseña un saldo creciente y parecería sana.
Peso 6 de 100. ¿Ha protegido la empresa su rentabilidad a lo largo de los años? El margen operativo de los últimos cinco ejercicios tiene que haber mejorado más de 2 puntos para pasar; falla cuando ha cedido más de 2 puntos. De los informes de la SEC.
Unos márgenes que aguantan en años buenos y malos dicen que la empresa vende algo por lo que los clientes siguen pagando. Unos márgenes que no dejan de estrecharse dicen que el producto se está volviendo una materia prima, y un negocio así tiene que correr más cada año sólo para ganar lo mismo.
Peso 10 de 100. ¿Podría la empresa seguir pagando sus deudas en un año malo? Pasa cuando el beneficio operativo cubre los intereses más de 4 veces, o cuando la deuda neta es menos de 2 años de flujo de caja libre. Falla cuando los intereses se cubren menos de dos veces y saldar la deuda llevaría más de 3 años de caja.
La deuda es lo único que puede convertir un año malo en el último. Una empresa con holgura para pagar sus intereses puede esperar a que pase la crisis, seguir invirtiendo y recomprar acciones cuando están baratas; una sin holgura acaba pidiendo dinero en el peor momento, y la dilución o la quiebra te tocan a ti.
Peso 8 de 100. ¿Tu parte de la empresa crece o se diluye? Pasa cuando el número de acciones bajó más de un 2 % en el último año, y falla cuando subió más de un 1 %.
Menos acciones significa que cada una posee un trozo mayor del mismo negocio, sin que hagas nada. Más acciones significa lo contrario: el beneficio y los dividendos se reparten entre más dueños, y en una empresa pequeña que emite acciones cada año el trozo que compraste puede encoger más deprisa de lo que crece el negocio. El recuento sale de la portada de sus propios informes, ajustado por splits.
Peso 4 de 100. ¿Cuánto de lo que posee la empresa es tangible y cuánto es una promesa? Pasa cuando el fondo de comercio y los intangibles (marcas, patentes, primas pagadas en adquisiciones) no llegan al 20 % del activo total, y falla cuando superan el 40 %. Del balance en la SEC.
Una fábrica o la caja se pueden vender; el fondo de comercio de una compra antigua no, y puede desaparecer con un solo deterioro. Cuanto más intangible es el balance, menos vale el valor contable que ves como suelo bajo el precio.
Peso 8 de 100. ¿Cómo aguantó la empresa las dos últimas veces que se rompió la economía? Sus ingresos, beneficio, flujo de caja y balance durante la recuperación de 2008 y la covid-19 le dan una nota de resiliencia de 0 a 100; pasa con 75 o más y falla por debajo de 60.
Cualquiera queda bien en una bonanza. Las empresas que siguieron ganando y conservaron el balance intacto en una crisis son las que tienen clientes que no pueden marcharse, y eso es lo que te protege la próxima vez. Una nota baja no dice que el negocio sea malo hoy; dice que ya ha demostrado cuánto se dobla cuando las cosas van mal.
Peso 6 de 100. ¿Está la empresa pagando su deuda o acumulando más? La deuda respecto a los fondos propios de los últimos cinco ejercicios tiene que haber bajado más de un 10 % para pasar; falla cuando ha subido más de un 10 %. De los informes de la SEC.
La dirección importa tanto como el nivel. Una empresa que sigue endeudándose mientras crece apuesta a que los años buenos duran; una que paga deuda se compra holgura para los malos. Para ti es la diferencia entre un balance que se vuelve más seguro mientras lo tienes y uno que se vuelve más arriesgado.